233 UNE 66184/23 Diseño industrial

Un sector patas arriba ideal para la incursión

Dicha norma es la UNE 66184/2023 y como diseñador industrial no puedo negar que la aparición de esta norma me ha sorprendido bastante y si os estáis preguntando si lo ha hecho para bien o para mal, os diré de entrada que me ha parecido bien, pero con algunos matices.

He tenido acceso a la norma y en general, como creo que no podía ser de otra manera por venir de donde viene (CADI) y contextualizarse donde lo hace, está bien hecha. Queda claro que se habla de forma específica de diseño industrial y eso, en un tiempo en el que el diseño industrial es una cosa u otra según quien lo nombre o quien lo estudie, se agradece. En su desarrollo la norma detalla bastante fielmente el proceso de diseño industrial (proceso que deberíamos conocer todos los diseñadores industriales a pies juntillas) y enuncia herramientas y etapas que pueden facilitar la validación del proceso de diseño y su calidad. En este sentido, la norma me parece una manera fantástica de introducir con nombre y apellido al diseño en el seno industrial-empresarial y además dotarle de criterio, pero sobre todo garantía –que la tiene- y que lo asentaría radicalmente en el terreno de lo objetivo en contraposición a lo subjetivo: El diseño puede -y debe- garantizar siempre resultados justificados a las necesidades que lo requirieron.

No obstante, la norma inicia su validez desde el terreno pantanoso por donde navega el propio diseño industrial, que es su propia definición, añadiendo además algo de confusión extra al hablar también sobre diseño de producto como algo aparentemente diferenciado e incluyendo el diseño de servicios y el digital: ¿y por qué no ya el diseño gráfico?, me pregunto. No acabo de entender estas incorporaciones. Sobre algunas nomenclaturas y su definición también podría debatirse, pero son detalles.

La descripción y el sentido que tienen algunas herramientas, como por ejemplo el Design Thinking (por una parte siempre cuestionado y ahora venido a menos) por citar uno, se me antojan insolventes, o cuanto menos sorteables, innecesarios, diría que enumerados “por que tocan”, pero es mi punto de vista. Y la ausencia aparente de la complejidad intrínseca que conlleva el proceso de diseño en relación al manejo de técnicas y conocimientos que se requieren, me parece haber perdido una oportunidad de oro para hablar del diseño industrial en términos mayúsculos.

No me queda más que felicitar al CADI, y en su representación a su director Juan Manuel Ubiergo Castillo, pues me consta que ha sido parte vital de este proyecto y que ha puesto muchas ilusiones y esfuerzo en este logro.


Permitirme, eso sí, que me la tome personalmente como una norma de carácter simbólico, ¡qué no está mal, ¿eh?!

Febrero 2025